LEGITIMIDAD DEL SER

A Stella Díaz Varín

La muerte no pudo conmigo

ni con los tejidos erróneos de mi silencio.

Los intentos por apagar mi canto fueron absurdas

maniobras de las miradas negligentes

escandalizadas ante la decadencia de mis yemas.

 

Tengo tatuada la soledad como un versículo constante

un mantra que repite, anárquico, las horas marginales

de mi risa, de mi sexo, de la palabra escondida pendiente

en racimos.

Cincuenta estrellas reciben mi llanto

aquel capítulo que gemí al ver morir a mis hijos

o cuando la insensata tortura se dibujó en mi cuerpo.

La muerte no pudo conmigo

ni con el humo ensordecedor que le dio

color a esta voz de acero.

El tiempo, en cambio, viene despacio

a instalarse en mi nombre

y limpiar la indecencia empañada en el espejo

que poco a poco reivindica mis pesares.

De La Palabra Escondida (Xaleshem 2017)

ESPACIOS ABIERTOS

A los 43 de Ayotzinapa

Esas voces, esas sombras

que no están muertas

declaman en cada partícula vital.

Me he cansado de gritar pensando en ellos

de escupir ladridos

a esos parásitos de azufre.

Pero sé que en cada lugar, en

cada respiración, en

rincones infinitos los buscan

sin líneas horizontales.

La córnea de la memoria

no es metáfora encarnada.

Pancartas de dolores hambrientas

de justicia.

Pájaros de incertidumbres a

la vena, pájaros de labios

como ojos.

Cuerpos que no cesan ni se

apagan al demandar su inherente libertad.

Desde entonces no hay descanso

ni fronteras que limiten a los

átomos.

El polvo pisado no es en vano.

El estupor de la conciencia

ni el d(olor) de la agonía

y del silencio.

Queda un beso en la frente

y millones de manos trenzadas

en espera de que nuestra propia

piel baje a la huesera

a rescatarlos del olvido.

De Postales y Espejismos (Helena, 2016)

MAZURKA

Me gusta que recuerdes a otras

me gusta jugar a ser las otras de tu memoria

y me gusta ser alguien en la memoria de mis otros.

Me gusta ser nostalgia en mis otros

cuerpo recordado, porque me cansé

de abrir mis piernas a los vaivenes del olvido.

Me gusta sanarte siendo la otra,

la del antes,

que se reivindica

que mastica el pasado con flores erróneas

que vuelven a nacer.

Si lo requieres, masturba tus sentidos

remembrando a aquellas otras

como cuando permito que los otros

invadan temporalmente mis sueños

para serte la más puta e infiel,

desconocida

ajena

desarraigada.

Si el pasado regresa

con hedor a risa

demos la cara, mostremos los colores

y quedemos en silencio.

Arrullemos al pretérito

vomitándolo del cuerpo

y tragando la ternura que ese

ayer nos congregó.

Arrullemos al pretérito

vomitándolo del cuerpo

y tragando la ternura que ese

ayer nos congregó.

De Postales y Espejismos (Helena, 2016)

DESAPEGO

Logré crear un sueño versátil y floreado

en cada elemento, como una llave

que me condujo a la célula original.

Cajas de madera que al abrirlas

escupían olor a reinas y frutas.

Campos/Sonidos

palabras/letras

recortes/cuerpos

témperas/sílabas

El árbol danzante testigo de la saliva vertida

también esconderá silenciosamente los estridentes

gemidos

de las alianzas púrpuras.

Comienzo a desentenderme del infinito elixir

que me dieron los 2190 amaneceres,

72 bolsas de té, trozos de vidrios de colores

en los que me perdí mirando este techo de estrellas

bipolares.

Aunque respirando la inercia

percibo la lenta, la tan lenta

despedida del aleteo de mis plantas.

A diario me abandonan. A diario las ausento.

Renuncio a todo.

Bien lejos, por allá en otros caminos

los intrigados me preguntan:

“¿y no te quemas al entregar

tu construcción de calcio y coral?”

Cierro mis salados ojos.

Desaparezco al unísono

de toda esta constelación amarilla.

Nada soy.

De Sonidos Errantes (Xaleshem, 2014)

VIDENTE

A Susana Wald

A veces la vida se asemeja al canto

que recorre, desnudo, los senderos del cuerpo.

Besa a la niña que a diario

espera que la nieve la visite en cumpleaños.

A veces la vida se parece a un sueño

que alimenta y arroja palabras de tierra.

Sacude sus pies en la tibieza del agua

de un lago que le otorga susurros de preñez.

Para ver batir el ala de la mariposa

hay que abrir el oído

hilvanar la palabra

descifrar las luces

moldear la cerámica

orar al caer la noche

Saber que lo invisible respira ahí.

La mujer versátil cura las heridas con hierbas y frutas

guarda silencio y camina

por el lugar donde mueren las luciérnagas.

De Luna Llena (Xaleshem, 2018)

IMPROMPTU

En aquél pérfido acto

de cerrar los ojos

surge el sutil deseo

de escritura intangible.

Un espejo que rodea

las simbiosis hasta reducirlas

al ronroneo de la arena.

Hay estéticas azules que

sólo aparecen en el sueño

dimensiones y acuarelas

prohibidas para el alma

del que respira las horas despiertas.

Cerrar los ojos es un acto

político. Viajar por universos

parecidos al océano y quitar

el velo cíclico de las horas

es deshacer nudos

darle sentido al presente

escuchar el corazón

del mirlo que emigra.

Despertar. Regresar

sintiendo el suspiro

del gato

percibir la saliva en la

almohada como cuando

la tierra otorga ese olor a

humedad, y recibir luces

como este poema

que no es más que un regalo onírico

de una siesta otoñal.

De Postales y Espejismos (Helena, 2016)

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